Los cuidados en la tercera edad

Actualizado: oct 2

La tercera edad es la etapa en la que se presentan cambios físicos, sociales y emocionales. Esta fase de la vida puede resultar ser positiva y saludable si se cuenta con un entorno favorable. La familia juega un papel importante en la calidad de vida del adulto mayor.

Los lazos familiares son determinantes en la salud de este grupo de personas, les prolonga la vida y contribuye en el fortalecimiento del aspecto emocional, de la relevancia del acompañamiento y el amor en el envejecimiento activo.


El deterioro físico derivado del proceso natural de envejecimiento, asociado con el estilo de vida y la presencia de ciertas enfermedades, reduce la capacidad de realizar las actividades cotidianas por lo que será necesario efectuar cambios en la dinámica familiar y en el hogar.


Las principales dificultades que los adultos mayores presentan son:

  • Vestirse solos

  • Aseo personal adecuado

  • Subir y bajar escaleras

  • Moverse dentro de casa

  • Realizar tareas domésticas

  • Usar el teléfono


La adaptación al envejecimiento no resulta fácil para los adultos mayores, por esta razón las personas que se dediquen a cuidarlos deberán mostrar empatía, una actitud basada en el respeto por el otro y la compasión.





Para establecer una comunicación efectiva con el adulto mayor toma en cuenta las siguientes recomendaciones:

  1. Háblale de forma suave y de frente. Trata de ser expresivo.

  2. Utiliza frases cortas y concretas.

  3. Establece contacto físico al hablar. Coloca tus manos sobre las del adulto mayor, abrázalo o toca su hombro.

  4. Ayúdale a hablar por teléfono con otros familiares y amigos.

Para mejorar la calidad de vida del adulto mayor, garantizar su bienestar y reducir el riesgo de sufrir un infarto es importante:



No fumar

El cigarrillo produce enfermedades cardíacas crónicas.


Seguir una dieta saludable.

La alimentación sana combate las enfermedades cardiovasculares, además contribuye a controlar el colesterol, la presión arterial, la diabetes y el sobrepeso.


Disminuir el consumo de grasas trans y saturadas.

Así evitarás el taponamiento de las arterias y un ataque al corazón.



Realizar ejercicio.

Durante la semana mantente activo con rutinas de ejercicio moderado, con una duración de 40 minutos, esto contribuirá a disminuir la presión arterial, el colesterol y te ayudará a mantener el peso.


Controlar la diabetes y el consumo excesivo de azúcar.

Así evitarás el riesgo de sufrir un infarto.




Visita a tu médico de confianza. Las consultas y exámenes regulares ayudarán a identificar posibles problemas cardíacos. La detección preventiva evitará un infarto o derrame cerebral.