COVID-19, una epidemia emocional

Actualizado: abr 2

La pandemia del coronavirus ha traído serias complicaciones a nivel psicológico y social. Además de los riesgos en salud se pone en peligro la estabilidad emocional.


En entrevista para Socialmedical, la Psicóloga Erika Pasquel, explica las consecuencias que las personas a escala mundial están experimentando al enfrentar una de las epidemias más complejas de la historia de la humanidad y cómo contrarrestar sus efectos.

¿Cuáles son las consecuencias psicológicas y sociales que trae la pandemia del coronavirus?

El aislamiento, el mantenernos en incertidumbre y en alerta permanente ante esta nueva y desconocida amenaza puede generar malestar psicológico, comprendido a partir de varios aspectos como:

  1. Temor al contagio. A pesar de mantener las pautas de aseo y desinfección sugeridas parecería por momentos ¡casi imposible realizarlos a cabalidad!, lo cual genera además un temor a contagiar a otros, a los más cercanos. A esto se suma el sentimiento de culpa por el distanciamiento que debemos tener.

  2. Frustración. Puede aparecer al ver acortada nuestra libertad, al no poder llevar a cabo nuestros planes y al no beneficiarnos de ciertas comodidades.

  3. Miedo y angustia. El mantenernos en una rutina monótona, donde de pronto parece que el tiempo se detiene y la soledad aparece, genera pensamientos repetitivos, preocupaciones, cosas no resueltas, que muchas veces se vuelven angustiantes.


La sobreinformación es un aspecto importante que hay que tomar en cuenta. Los medios de comunicación y las redes sociales nos mantienen al tanto de los pormenores de la situación, pero, cierta información que circula es falsa, lo que agudiza el miedo, de ahí que es necesario acudir a fuentes de información confiables.


A esto se suma la compleja situación del país, que trae consigo preocupación por lo económico; temor a que los servicios de salud, transporte, etc., se saturen; y la inminente posibilidad de que se reduzcan los ingresos del hogar e incluso perder el trabajo. Ante todo lo que no se puede controlar sentimos ira e impotencia, incluso es probable llegar a conductas disruptivas como romper la ley o buscar culpables con quienes desquitarnos.

El ser humano responde de maneras distintas a un contexto determinado. La pandemia ha generado una ruptura en nuestra cotidianidad que ha dado paso al temor, a la incertidumbre, a la soledad, a la tristeza e incluso al aburrimiento; en compensación a esto aparecen muestras de afecto facilitadas por la tecnología pero que no llegan a suplir el contacto social.


Es importante entender, además, el proceso de aceptación de esta nueva vivencia en cada individuo, en el cual se presentan distintos factores como la negación, por ejemplo, minimizando las consecuencias de lo que sucede; ira y miedo al sentirse vulnerable; para pasar a la modificación de hábitos y a la reflexión de los aprendizajes que esto nos deja.

Así, pasamos de los pensamientos catastróficos y pesimistas a unos más realistas, asumiendo la responsabilidad por el cuidado y precauciones, como también la solidaridad con otros.


Indiscutiblemente esta situación generará un antes y un después a nivel personal, familiar y social, que desde ya nos hace reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y de individualidad, llevándonos a pensar en soluciones realistas, dejando entrever muchas posibilidades en todos los ámbitos.


¿Los efectos psicológicos y emocionales pueden derivar en problemas de salud?

¿Cuáles?

La crisis que atravesamos, considerando todo su contexto, podría facilitar cuadros clínicos complejos como estrés agudo, derivado de una vivencia impactante y en la que se ven afectados el sueño, recuerdos repetitivos de la vivencia y una intensa carga de tensión. Además, puede desencadenar enfermedades mentales, por ejemplo, cuadros depresivos, crisis de ansiedad, consumo de sustancias (tabaco, café, alcohol, fármacos), molestias físicas reactivas a la tensión como molestias musculares, adicionalmente dificultad para dormir, etc.

Al evidenciar estos síntomas y al no lograrlos manejar sugiero consultar con un especialista en salud mental.

¿Cómo contrarrestar los efectos psicológicos que trae la cuarentena?


  • Es muy importante establecer una rutina diaria, respetando el tiempo de trabajo y estudio, para lo cual te sugiero mantener un espacio adecuado.

  • No trabajes en pijama.

  • Establece horarios de sueño y de alimentación.

  • Las actividades deportivas y lúdicas te ayudarán en gran medida a reducir la tensión, adapta un espacio en tú casa, si es posible mantén contacto con la naturaleza, recibe la luz del sol.

  • Realiza actividades que sean de tu agrado, te sugiero escuchar música mientras armas un rompecabezas. Ponte metas a corto plazo.

  • Mantén una comunicación activa con tú familia.

  • Distribuye las responsabilidades en casa, que incluya la provisión de alimentos.

  • Establece espacios de reflexión personal, en donde puedas identificar y comprender tus pensamientos y emociones; además de reestablecer las acciones que nos generan mayor bienestar.

  • Genera un espacio de diálogo, procura escuchar lo que sienten tus seres cercanos y de igual manera expresarlo; compartan actividades juntos, por ejemplo, contar experiencias o juegos grupales.

  • Con respecto a la información, es importante que conozcas sobre las alternativas para evitar el contagio y el autocuidado, pero evita la sobreinformación; se sugiere máximo dos veces al día. Utilizar medios oficiales. De igual manera evita enviar información fatalista y no comprobada a otros.

  • Habla con los niños de manera sincera, utilizando un lenguaje sencillo y adecuado para su edad. El espacio para el juego será indispensable.

  • No te olvides de los adultos mayores, ellos necesitan sentirse escuchados e incluidos en las actividades familiares.

  • Mantener hábitos saludables y contrarrestar la tensión te ayudará a mantener fuerte el sistema inmunológico, generando mayor protección ante las posibles enfermedades.

Recuerda, es importante que consideres esta situación como transitoria y que cumplir con las medidas de seguridad y la solidaridad mutua nos llevará a una pronta salida. No es la primera vez que el mundo afronta una situación así. Centrémonos en el presente y aceptemos que no está en nuestras manos el control de todo lo que pasa, por lo que desarrollar conductas flexibles y adaptativas nos ayudará a sobrellevar de mejor manera este escenario.